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| El masaje linfático, un masaje saludable |
Junto con la reflexología podal y el masaje terapéutico, el drenaje linfático constituye la base fundamental de la fisioterapia. Mediante una manipulación manual muy precisa, esta técnica permite descongestionar y limpiar de impurezas el sistema linfático, que resulta vital para afianzar los anticuerpos en nuestro organismo.
El drenaje linfático es una forma de masaje terapéutico mediante el que se descongestiona y redirige el flujo del sistema linfático. Este sistema está formado por una red de vasos y ganglios por los que discurre un líquido denominado linfa, de una composición parecida al plasma sanguíneo y que los antiguos griegos denominaban "sangre blanca".
La misión de la linfa es desactivar el exceso de líquido y proteínas en los tejidos y hacerlos retornar al flujo sanguíneo mientras se activa el sistema inmunológico. Durante este proceso, las toxinas y los gérmenes son arrastrados hacia los ganglios linfáticos, donde se encuentran los linfocitos encargados de atrapar y destruir esas partículas perjudiciales para la salud mediante la formación de anticuerpos.
En ocasiones el flujo linfático se estanca o se detiene inesperadamente debido a motivos diversos, como fatiga crónica, estrés, choque emocional, una alimentación deficiente o falta de actividad física. Este estancamiento se conoce como edema, y el drenaje linfático es una de las armas terapéuticas más eficaces contra el bloqueo del flujo.
Cuando los médicos hablan de una "baja de defensas" en el paciente, por lo general se refieren a ese estancamiento del sistema linfático por alguna de las causas referidas. Si la linfa no circula, se corre el riesgo de una acumulación de toxinas y una aceleración del envejecimiento, aunque en otros casos esta paralización del flujo obedece a enfermedades graves y no a una simple "baja de defensas".
LA TECNICA
El drenaje linfático fue aplicado por primera vez por un matrimonio de médicos daneses, Emil y Astrid Vodder, hace unos ochenta años y, a partir de entonces, se creó una escuela de fisioterapeutas que ha ido avanzando hacia la formación y perfeccionamiento del "linfoterapeuta".
La técnica del drenaje consiste en aplicar maniobras manuales muy suaves, y siempre indoloras para el paciente, en distintas partes del cuerpo, con el objeto de deshacer el edema, por espacio de una hora, y con un número de sesiones a determinar por el médico. Mediante esas maniobras se consigue activar la circulación de la linfa para que ésta se encamine correctamente hacia los ganglios.
Es aconsejable que, antes de someterse a la sesión, el paciente se encuentre lo más relajado y tranquilo posible, y lo normal es que al concluir sienta una notable sensación de bienestar.
El drenaje linfático está indicado en problemas de celulitis, edemas por traumatismos, o complicaciones posteriores a una cirugía estética.
En determinados tipos de acné, várices, fibromialgia, artritis, artrosis, migrañas, rinitis, sinusitis y faringitis son recomendables varias sesiones de drenaje linfático y están absolutamente contraindicadas en personas que presenten un cuadro de desnutrición, tromboflebitis o heridas infectadas.
Las personas hipotensas, con problemas de tiroides, asma, reuma, cólico nefrítico o con insuficiencia cardíaca deben consultar al especialista antes de someterse a este tipo de fisioterapia.
El drenaje linfático debe ir acompañado de una serie de medidas complementarias: abundante ingesta de líquido (agua, jugos, caldos); seguimiento de una dieta rica en frutas y verduras; largas caminatas; procurar no estar mucho tiempo de pie; eludir los lugares calurosos y, en suma, llevar una vida saludable.
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